sábado, 23 de agosto de 2008

¡¡¡ Sopla !!!


Apagas la vela, es decir, la luz de la llama que tiene la vela por estar encendida, de repente desaparece, soplas y tras un ligero temblor de desespero, se suelta del cabo de mecha al que está sujeta y desaparece. Entoces tú te quedas a oscuras. Ya no ves nada, sientes un ligero olor más o menos agradable, depende de los aceites de la cera. Pero la llama que se acaba de perder, ¿sabes tú adónde ha ido?

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